jueves, marzo 18, 2010

cartas del día de san valentin (sin mayusculas entre nosotros)



no quiero hacerte el amor pensando que eres otra persona.

yo quiero verte a vos reflejada siempre en mis ojos, tu brillo iluminando nuestras charlas y nuestras canciones, con la cama desatendida y con un par de cigarrillos que eleven nuestros pensamientos hasta ese abismo que hemos creado juntos, esta jaula llena de aromas y recuerdos. Sentir ese sentimiento que nos lleva a recordarnos como cuando eramos inocentes y hermosos.

hemos cambiado mucho, pero entre nuestras arrugas y nuestros sueños, sólo están inquietas un par de cosas que no nos dijimos, explicamos, aclaramos; algo que esta siempre entre nosotros, que no es el aire y el humo, que no es el sentimiento avasallador que nos adormece mientras nos queremos, es todo lo que necesitamos y es todo lo que aún no conocemos, algo que queda fuera de la puerta cuando nos despedimos, algo que debería quedarse con vos y conmigo, algo que debería reunirse cada vez que volvemos a mirarnos y escucharnos, eso, esas palabritas que sobran, esas miradas que faltan, esos sabores que probamos una vez pero que siempre le tenemos más ganas...

eso...

eso espero de vos; que cuando seamos viejos, yo sea el primero en pedirte que nos desnudemos y que nos besemos hasta donde nos da miedo, húmedos de deseo y felices de terminar un día más juntos, acabados, decadentes, tristes, amargados y oxidados, pero juntos...

no quisiera despertar una mañana y desear no verte, no quisiera verte y desearte muerta o eternamente callada. Grita cada caricia, esperame, cuenta hasta diez y por favor no dejes que este cuerpo olvide cuanto camino ha recorrido. Dueleme en lo más profundo y en lo más podrido...

...

no temas...

no resbales, no me dejes resbalar... du weisst, ich bin der Mann, den du kaum lieben kannst.

....


Nota : Es una carta que escribí para un concurso de cartas del día de san valentin, sin mayusculas entre nosotros fue hecho pensado en mi viejo, que dijo que los hombres casados esperan que sus mujeres sean otras al momento del coito. Aunque sea verdad, y algún día me arrepienta de mandar esta carta a una mujer que si quiera, espero que la verdad sea tan incierta como lo es la vida para mí en este momento.

Nota 2: Traducción del alemán: sabes que soy el hombre que difícilmente amas.







jueves, febrero 18, 2010

Enfermedades mortales





No sabía dónde había pasado la noche. Pasó toda la noche sobre una llamarada que cedió ante su fe de parafina con los primeros claros del día. En esa mañana clara de abril, K esperaba temblorosa, con sueño y con un aspecto aterrador de mala noche. K se preocupaba por los sonidos de las cortinas, por los ruidos en el pasillo y por el maldito celular. No sabía que hacer y en su delicadeza de niña empañada por el tiempo y empolvada por la vida, encendió otra vela a su santo, el mismo que hace dos años le había regalado J en el día de su cumpleaños.

Los años junto a él no habían sido los mejores desde que su hijo había muerto ahogado en sangre, incluso antes de tener pulmones.

K esperaba que, con el paso de los años, J le devolviera otra vez esa alegría perdida en el viento, esperaba – de manera ingenua pero maravillosa, según sus ojos- que las noches nunca más sean vacías en sus labios y en su cintura plegada de estrías y cortes auto infringidos; esperaba ver entrar por la vieja puerta a ese J que nunca había dejado de amarla, al mismo chico de diez y ocho años, que no quería irse a clases por estar retozando con ella. K se puso a contemplar la llamarada amarilla y azul de la vela, que poco a poco iba consumiendo la cera que se volatilizaba hasta prenderse en el aire en unas pocas horas.

La puerta seguía cerrada, el pasillo seguía hundido en el silencio opaco de las diez de la mañana.

- Dejar mensaje después de la señal, tiene costo…

El celular seguía apagado, y después de quince mensajes sin respuesta, lo dejó sobre la mesita en la que todavía brillaba una tercera o cuarta, quizás una quinta, pero definitivamente no era una sexta vela.

K ya podía saborear los años que se le empapaban en la lengua cada vez que llamaba a J en voz alta, Ya no era la misma, ya no creía que era la misma, y cada vez que se veía en el espejo, sólo veía un trocito de ella: sus ojos. Siempre había sido los mismos. Cafés oscuros. Rara vez las cosas simples cambian y lo mismo sucedía con sus ojos simples.

Por los rayos de luz, comenzaron a caminar millones de puntitos blancos tambaleantes e inseguros, puntitos que se depositaban uno tras otro sobre los hombros de K; ya no quedaban velas que encender, ya no quedaba hielo en la nevera, ya no quedaba picazón que rascar, ya no quedaba viento que sople sobre las ventanas, ya no quedaba mucho; pero cuando se daba cuenta que menos le quedaba de todo, menos cosas necesitaba.

Decidió llevar su problema a otro lado y sacó a su pena a pasear por las aceras del barrio.

Normalmente, cuando una persona sufre mucho, los problemas se suben por la espalda y terminan encorvando a uno y K tenía tantas penas, que poco a poco, su corazón tocó el suelo junto con su rostro y caminaba contando las lágrimas que quedaban atrapadas entre el cemento y sus ojos simples. Faltaba poco para que sus senos rozaran el suelo y, al igual que sus rodillas, tuvieron que adaptarse a este nuevo y singular paso.

Así pasó largo rato.

Un buen rato.


Tanto llorar los ojos se le fueron secando poco a poco y dejó de hacerlo después de algo así como cinco ciudades y dos meses de recorrido.



Al llegar al otro extremo del país llamó a su madre y esta le compró un boleto de avión para que volviera hasta su casa. El llanto, amigos míos, a veces permite sacar toda mierda que uno lleva encima. Pero no hablo de esa mierda que todos sacamos durante el día, no. Hablo de la mierda que recogemos como cuando nos dan quince bolsas en el supermercado, cuando dos habrían bastado, o como cuando nos regocijamos en los brazos de alguien y este, además del afecto, nos da tanta mierda que no necesitamos. Terminamos llenado de tanta mierda nuestras vidas –ya podrán imaginarse las cantidades de mierda que nos dejan las personas que odiamos- que ya no disfrutamos nada. Ni de una buena cena o un buen paseo en bicicleta. Pero K siempre tuvo eso en mente, sacar la mierda y lo hizo. Para sacar la mierda desde las profundidades uno, no es necesario ser un especialista o visitar al psicólogo o charlar con los amigos o mucho peor leer a Cohelo; lo que uno debe hacer con la mierda es sacarla a pasear y hablarle, conocerla bien y terminar abandonándola en algún rincón que sea de su agrado. A veces los humanos somos tan patéticos que, si sabemos responder correctamente a sus preguntas, los sentimientos que inventamos para dar sentido a nuestro amor terminarían compadeciéndonos.

K ya no llevaba la mierda encima y la mierda estaba tan lejos que ya no tuvo tiempo de alcanzarla para darle un beso y desearle suerte. La mierda la miró de lejos y algo triste, se subió a la espalda de alguien más.

Al llegar K, se desnudó y se metió en la tina durante dos días y dos noches; comió, se depiló, fue a una clínica a que le hicieran el peeling y a que le quitaran toda marca en ella. Después de un par de meses estaba radiante. Tan hermosa como cuando un joven llamado M le dijo que quería casarse con ella.

Pero a pesar de todo todavía sentía lastima por desperdiciar toda esa belleza sin un J con quien descifrarla.

Se miró fijamente en el espejo y buscó a esa mujer que se arrastraba por las calles.

- Amor... –Dijo K- yo sé lo que quieres decir cuando dices amor. Siempre pones esa cara de duda.






Después quitó el espejo, donde ya nunca más quiso reflejarse.











jueves, febrero 04, 2010

La oración del último mercenario



Yo vi nacer la muerte de mi mano

Mi espada jugaba con el final de los hombres

Donde las lágrimas sangrientas

Abatían el silencio

Comprendió que sus sueños se coagularon con el pasar de los años, junto con sus manos, manos incapaces de cuidarlos, manos marchitas dentro de ellos.

El sol se alzaba en una lejanía fría y pálida a través nubes inválidas, no era extraño a sus ojos, como no lo fue la primera vez que vio el cielo palidecer de miedo.

A sus espaldas las sombras de sus enemigos se disolvían entre la niebla que se formaba a su alrededor, abatidas por su boca que besaba el filo del acero.

Sabía que nació con un corazón que no pertenecía a este mundo.

Miraba con odio al horizonte, no sabía ver el horizonte de otra forma, no sabía que en otra parte del mundo le esperan con un nudo en la garganta. La sangre fresca emanaba de las heridas frescas de algunos cadáveres, sangre que poco a poco llegaron a cubrir el suelo donde estaban los pies del mercenario.

El sonido de la lejanía lo abrazaba, su exilio le reclamaba hasta aquel lugar donde los hombres no sonríen ni miran de otra forma el horizonte.

Una voz aguda se rompió en un llanto borroso, este grito le despertó de sus oraciones cuando el sol se había doblegado ante la fragilidad adormecida de la noche. Encontró a esa voz entre la basura y la ira, ira muerta a balas y a puñaladas. Era la voz a una niña desnutrida y moribunda que parecía familiarizada con la muerte y con el hedor de la carne quemada.

El cuerpo de la niña estaba corrupto por la enfermedad y las quemaduras, que habían abrazado su cuerpo devorando completamente el brazo derecho. Sólo quedaba un leve recuerdo de infancia y vida brillando en sus ojos.

Los roncos movimientos y atroces sonidos estancados en su garganta le pedían morir. El mercenario, comenzó nuevamente a rezar:

Yo vi nacer la muerte de mi mano

Mi espada jugaba con el final de los hombres

Donde las lágrimas sangrientas

Abatían el silencio…

Y mientras la niña lloraba, el cuchillo del mercenario sintió un tibio rincón en la profundidad desesperada de carne, calor que sólo se apagó cuando atravesó su corazón hinchado de lágrimas.

Un suave y débil quejido termino por quebrar completamente su vida.

De mi mano bebieron el vino

Pero nadie vio cuando sobre mi espalda

Cabalgaba la muerte

Las voces del tiempo me reclaman

Cuando dios me vea…

Por un momento se vio a si mismo brillar sobre la frente de la niña; su rostro había envejecido, la mirada de padre, de hijo, de hermano, incluso la mirada de ser humano se había desvanecido y en su lugar las arrugas , dejando allí sólo una piedra púrpura que estaba sobre la frente de la niña.

Antes de cerrarle los ojos, vio en ellos a otro hombre, que había jugado a la muerte, mucho antes de que el naciera.

Dejó el cuerpo de la niña tirado sobre el polvo y continuó:

Me dirá que mi hora se acerca

Me dirá que no le pertenezco

Yo besaré el suelo

Y le pediré que los deje dormir para siempre

Donde los ríos brillan en silencio.

Comenzó a llover y llovió el odio del mundo sobre un mercenario, que llevaba una piedra púrpura en la mano.

- Amor –dijo, cuando los ríos brillaban en silencio - suena como tumbas vacías. Yo veo nacer la muerte de mi mano, en una verdad sangrienta.

Sintió como comenzaba a caer sin detenerse, sintió como su rostro daba vueltas por el suelo; pero no pudo sentir cuando el sol jugaba con sus ojos antes de perderlos.










Esa era la única manera de así sentir por primera vez, cómo la muerte nacía en su cuerpo.

jueves, enero 14, 2010

No sé por qué mierda está de moda enamorarse de las putas


- -


-Comprendo. No debo volver a verte.


No quería irme, no quería terminar de esta forma; pero el cuarto se había convertido de manera insólita en una pequeñísima habitación, donde apenas podían respirar dos almas. Las paredes parecían encogerse de hombros cuando intentaba dar la vuelta y las luces se hacían cada vez más y más distantes a mis ojos hundidos. No quería irme, pero algo tenía que pasar: o era yo que se iba o ella la que miraba a un lado y terminaba de ignorar mi presencia por completo. Comencé a ver lo incierto que se ponía el desenlace, pero al final sabía que tenía que ceder. No me di cuenta cuando dejé la puerta abierta al salir; no noté, que sobre el rincón, donde llevaba desierto su nombre, se fundieron mil palabras incandescentes que nunca terminaban de quemar mi pecho enfermo de tanto respirarle. Pero ese patetismo inútil de último momento siempre me llevaba la delantera. Podía verme estático ante la puerta.


Dios no me permitía volver; me veía a mi mismo como a un criminal, como a una serenata de marineros ebrios y semidesnudos en una iglesia, como una flor de lis deshojada y muerta: toda una blasfemia viva de sangre. Nunca terminaría de caminar ese callejón en el que se encerró mi alma de criminal. Nunca más podría ver la luz en medio de las tinieblas.


- no sé, por qué mierda está de moda enamorarse de las putas. No sé… nunca me lo imaginé. Quizás los amantes nunca recibieron más amor que entre esas piernas que no se cansan mientras haya algún fantasma errante que desee y tenga suficiente dinero para poder retozar entre esos diamantes malignos. Malditos de mierda los escritores, Cortazar, Borges… que mierda era ese Nobel… ese, sí… el de las putas… No entiendo como mierda… Si su tristeza no sirve de nada, si son sólo diamantes o piernas purulentas, amarillas sabanas y húmedos amaneceres sabor a tragedia de esperma. No creo que nunca se hayan cogido a una puta y hayan deseado enamorarse de ellas; como ese pobre pelotudo de la película de mierda esa de ”El lado oscuro del corazón”, saben volar las moscas, las putas lo hacen por que no tienen de otra. Pero no… ese pobre imbécil de mierda que cree que la felicidad se encuentra sólo en medio del sufrimiento, agonía, y poesía viva hecha entrepierna. Si las putas son putas y los hombres son hombres, ¿No sería mejor dejarlo en el acuerdo comercial de siempre? No sé que mierda tienen para dar esperanza a esas mujeres que saben donde mierda se han metido y saben donde mierda van a terminar. Pero terminaran sin duda mejor que esos poetillas de mierda que se abalanzan a las pasiones sin compasión en afán de aprender, pobres diablos que no saben donde mierda meten las narices y mucho peor las vergas. –entonces arrojé la botella que tenía en la mano derecha, ya vacía tantas bocas que amamantar- Buscar una mujer que sea un martir para satisfacer sus necesidades de mierda que tienen esos Hombre poeta guerro inguenuo soldado perro mujeriego estrella marica enfermo cabezón puto.


No sabía como partir, la verdad nunca supe como partir. Afuera sólo me espera una interminable noche de velas destrozadas y corazones apagados. Y sólo así sucumbí a al fatalismo de un mundo en pena.


martes, diciembre 22, 2009

Mañana



Esperaba creer que el silencio podía quedarse entre nosotros, que las luces de la ciudad y los ruidos de sus almas (tantas almas que fluyen durante estas fechas) quedaban aparte de todo en lo que podríamos creer...


La lluvia se deja caer amable sobre el cabello y el cuerpo de las mujercitas delicadas color té y uvas negras.




Hay que despertar al hombre
Que todos conocemos
Con los dedos hacia el cielo
En el que todos vivimos
El que tenemos dormido en pedazos
Dentro de la niebla






No nos pusimos de cabeza, pero pusimos de cabeza nuestras creencias.


Tenemos las piezas y encontraremos el alma.

lunes, diciembre 14, 2009

Trilce



TRILCE

Hay un lugar que yo me sé
en este mundo, nada menos,
adonde nunca llegaremos.


Donde, aun si nuestro pie
llegase a dar por un instante
será, en verdad, como no estarse.


Es ese sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
andando, andando de uno en fila.


Más acá de mí mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto
siempre lejos de los destinos.


Ya podéis iros a pie
o a puro sentimiento en pelo,
que a él no arriban ni los sellos.


El horizonte color té
se muere por colonizarle
para su gran Cualquiera parte.


Mas el lugar que yo me sé,
en este mundo, nada menos,
hombreado va con los reversos.


—Cerrad aquella puerta que
está entreabierta en las entrañas
de ese espejo. —¿Está?— No; su hermana.


—No se puede cerrar. No se
puede llegar nunca a aquel sitio
do van en rama los pestillos.


Tal es el lugar que yo me sé.




César Vallejo

+

Gracias

Me siento bien, me siento muy bien ahora.
Como si las luces de la ciudad me dieran su calor y brillo
Como si todo lo bueno sería irremediablemente malo
No, está mal.

Como si todo lo malo fuese irremediablemente bueno.






Volví, pero no en forma de fichas

domingo, octubre 04, 2009

La distancia


No podía creer que era el eco de su voz el que se rompía en sus pasos. Lotario llevaba la cabeza baja y pensaba -como siempre- en esas cosas que a Pallas muchas veces creía aburridas y otras tantas estúpidas.

- ¡Lotario, Lotario! -rompían las olas de sus labios- ¡¡¡oye!!! -Terminaron de romperse-¡Ya va media cuadra que te voy llamando!- con un pie detrás del otro y una distancia calculable a simple vista de dos metros y medio, un encaje de rostro que podía describirse con unos pocos armónicos trazos precisos: para los ojos, para la nariz y para la boca, y el canto lejano de una avecilla del parque -quizás un tordo- que se fundía en esa distancia de dos metros y medio que los unía y a la vez los separaba. Lotario se quitó los audífonos, giró y sonrió al ver los pasos alargados que corrían en esas piernas delgadas y forradas de cuero. Pallas no era una mujer que sería fácilmente considerada bella, era de gracia simple pero tenía un corazón esplendoroso de calidos pensamientos y sentimientos.

- Media hora tarde -Dijo Lotario, mientras llevaba las manos a los bolsillos del pantalón- como dijiste, me alegra que cumplas lo que dices, mujer. El rostro de Pallas poco a poco iba tomando el color dorado del atardecer; ella se llevó la mano al pelo, donde los cabellos se enredaron curiosos al sentir sus dedos. Despeinada, agitada y quizás algo sedienta, se detuvo jadeante frente a Lotario. Él, por otra parte, había sacado dos cigarrillos y un encendedor, encendió ambos en sus labios y tomando delicadamente la mano derecha de Pallas, dejó uno entre sus dedos - Cuando uno está enamorado no piensa mucho, ¿no? - le dijo mientras sentía el tibio calor que desprendían sus manos, esas manos suaves, esas manos suyas que aplacaban en Lotario, el frío del viento que ahora jugaba a confundirse con los cabellos de Pallas.

Y la besó.

– ¿Nos vamos? - Dijo Pallas - y Lotario no dijo nada, solamente caminó hacia donde creía que el sol se ocultaba. No con mucha confianza todavía, Pallas se aferró al brazo izquierdo de Lotario; ella parecía una niñita que estira los bracitos para lograr el favor de la madre, y el sentía el clima cambiar sobre su cabeza, imaginaba las nubes e imaginaba el sol…mientras tanto, ambos cogían lo mejor de ese sublime silencio que poco a poco se iba formando entre ellos.

Caminaron muchas calles hasta que notaron que jamás alcanzarían el ocaso. Una banca, cigarrillos y un atardecer memorable. - Falta un vino- dijo Lotario y se acomodó en la banca junto a Pallas. Ella se apoyó sobre el hombro de Lotario con gracia felina; y mientras fumaban Pallas levantó las manos se puso a apuntar hacia una nube que todavía flotaba en el cielo y siguiéndola con la vista y la punta de los dedos, preguntó despreocupada, pero curiosa:- Oye, ¿En verdad no me escuchaste cuando te llamé la primera vez hoy en la tarde? Llamé lo suficientemente fuerte como para que olvides que llevabas audífonos.
- ¿La verdad? -Dijo Lotario y doblando la cabeza para mirarla, sonrío.
- La verdad. -Dijo severa Pallas, pero ella aguardaba con más curiosidad que severidad, sin embargo no era una curiosidad morbosa, no, era más bien la misma curiosidad de mujer que llevan todas, esa que hace que los hombres repitamos una y otra vez las cosas que sentimos o que pensamos, la misma que lleva una mirada fugaz de viento y con un rosado sediento en los labios de la espera. Lotario miró hacia el frente, hacia la calle húmeda y observando cómo una paloma cruzaba el camino mientras otras veinte volaban sobre ella, observó los dedos de pallas trepando las nubes y la luz de un último rayo de sol cuando se volcaba sobre sus labios. Fue entonces cuando notó que los ojos de Pallas brillaban tanto como ese recuerdo dorado con el que soñamos todos: ese segundo que se vive toda la vida, ese recuerdo que supera todo y se torna inmortal en la mente de un solo hombre y una sola mujer; él la miró y dijo sin dudar: - Es por la ternura que depositas en mi nombre cuando me llamas.

De pronto mucha gente comenzó a llenar las calles de la ciudad, numerosas personas caminaban por la calle que les veía, unos tristes, unos pobres, otros felices y varios amantes, y mientras Pallas le miraba con ternura, habían hojas que caían sobre el pavimento, luces de la ciudad que comenzaban a encenderse, el humo del cigarrillo de Lotario formaba unas curvas imposibles y etéreas desde sus dedos, el mundo se poblaba nuevamente de vida, de rostros y enigmas. Lotario sintió por un segundo, que esa masa de carne sangrante, latente e incontenible de dudas paraba de hacer tanto bullicio al encontrarse con esa cosa que algunos llaman quimeras, brujerías, temores y que algunos simplemente llaman L’amour.

- Vive mi boca dentro de la tuya. Dijo Lotario después de un par de minutos, quizás dos; y Pallas, complacida e irreal; fingida sobre ese holograma que juntos había inventado, tan irreal como increíblemente feliz dijo:
- ¿Qué?
- Consumo, por lo menos, tres segundos en decirlo… vive mi boca dentro de la tuya y son las mismas palabras que desconcuerdan y desafinan la melodía del significado latente en su vida, mi boca vive dentro de la tuya. Y son cortadas de raíz las formas simétricas/deformes de sentido al verse amarillas en tu significado: vive tu boca tuya dentro de la mía y la mía va calmando la sed del llanto a la que algo le susurras al pasar, a la que atraviesas con la mirada salvaje y el recuerdo confundido en venganza y cordura: de mi la boca, tu boca vive tuya… dentro o fuera de dos medios vasos y dos cometas alados de tiempo y bruma, de tiempo y espuma… mi boca burbuja, tu boca espuma, dentro de la bruma, la tuya o quizá, más frecuentemente, la mía.






A ver... a ver el fin como va??





lunes, septiembre 07, 2009

¿Les cuento?


Pasa que hace como 7 años mis cumpleaños siempre, a pesar del optimismo, han sido los más mierdas de toda mi vida. Creo que tomar el té con mis hermanos y mis padres, es el recuerdo más placentero de todos esos días cincos de septiembre.

Bueno… este año fue la misma mierda, pero no como años anteriores-por suerte.

Todo comenzó ese año de mierda el 2002, cuando ya quería hacer estupideces… carajo… ese maldito censo que no nos dejó salir de nuestras casas… y al año siguiente… no recuerdo, pero seguro me quedé en casa con mis hermanos. Pero el 2004… mierda Llawar en concierto… FUCK una cagada… otra vez… los hijos de puta del festival de la cultura y su mierda de meter a una banda de metal andino a una puta peña folclórica. Mierda… bueno el año que siguió fue otra mierda, conflictos existenciales de mierda… bueno… 2006 todo el mundo de mierda se olvidó de mis cumpleaños.

El año que se lleva la flor es el 2007: infección estomacal y para terminar peor la noche me gasificaron mientras planeaba hacer algo con mis amigos en un maldito café Internet de mierda… carajo, esos movimientos de la capitalía si me molestaron mucho. El año pasado, otro concierto: Oil… y no… ni con todas las ganas del mundo… esa maldita gastritis que me aqueja… dulce de leche + comida frita + ají + licor= adiós concierto… todavía recuerdo a mi amigo que me decía: ¿¡Cómo es!? ¿¿Vamos?? -Y yo… con la cabeza entre mis manos: “espera… vomito y vamos”.

Mierda… parecía un maldito muerto de mierda, ni siquiera podía moverme de mi asiento… desgracia, desgracia… y este pobre abatido tuvo que quedarse vomitando toda su amargura…

Y bueno este año… eran los festejos de mi carrera y la semana era prometedora después de dos fiestas (una de la que no recuerdo nada y otra en la que estaba ebrio pero feliz), solamente faltaba la una fiesta más… y no… a un huevón se le ocurre morirse ese día… carajo… bueno, a falta de fiesta buenos son los bares: ¿Y mis amigos? ¿Dónde mierda se metieron mis amigos?... pues nada… a casa a ver series viejas… carajo… todo iba mal hasta el sábado, cuando unos amigos me llamaron para ir a comer algo –bueno, no era licor pero peor es nada- y ese maldito convite de mierda… boludos y boludas con sombrero dando vueltas como putos por la ciudad… que de la mierda… y de pronto aparecen unas amigas y dicen: ¡vamos al florín! – y en mi sano juicio pensé que estaría bien, pero nada…- después de un par de cervezas y un licor raro, casi muero. Esa situación se tornó insostenible: a vomitar a mi casa… carajo, ¡¡¡parecía una nena bulímica!!! Por suerte no me robaron camino a casa, pero después de botar todo lo que anidaba en mi interior decidí, por primera vez, beber solo. Bueno… tenía una botella de whisky así que no me interesó mi enfermedad y me puse a beber hasta quedar medio ciego. No quería saber más de licor, hasta anoche: amigos y Cuba libre. Bueno… pudo ponerse peor.

Me fui temprano el domingo en la noche… no tenía paz ni nada dentro de mí… no podía imaginar todo lo que había pasado en todos estos años, y los detalles que perdí tanto querer olvidar, y no es el karma, aura oscura, mala onda o como quieran decirle, pura mierda… es que en verdad, estoy hecho de mala suerte.




Y bueno... para terminar con algo de estilo:

...Und der Wille liegt darin, der nicht stirbt.
Wer kennt die Geheimnisse des Willens und seine Macht?
Denn Gott ist nur ein großer Wille, der alle Dinge mit der ihm eigenen Kraft durchdringt.
Lediglich aus Willensschwäche überliefert sich der Mensch dem Tode. (Joseph Glanvill)

en otras palabras: Vamonos a la mierda.

domingo, agosto 16, 2009

Melancolía


Hay palabras que se escapan de mis sentimientos,

Tanto caminar la luna se convierte en cariño

No lo digo yo, lo dice todo el mundo en forma en viento.

Es un crimen parecido al amor

Que me hagas el corazón un nudo cada madrugada tanto llorar

Esto parece verdad para mí

Es que las oraciones se aparecen como si las escribiera un loco o un diablo…

Hay un alma que cayó inerte sobre tus labios

Es sólo el aliento del tiempo reflejando la inmensidad de la melancolía desaforada

que de luces nace encantada

Hay un canto que causo la muerte de los lagos

Estas escrita para mí

Mis ojos lloran lagrimas de cera

Y termina siempre deseando ser paz y claridad

Odio la palabra poeta

Y me parece más increíble el amanecer

si lo veo sentado en mis sentidos

saliendo de los arboles

sembrando miseria

ocultando el rostro

y temblando desnudo.




Hay palabras que suenan igual que el dinero

Melancholie - Albrecht Dürer

viernes, agosto 07, 2009

Como para no acercarse



El corazón de los hombres , frutas que no tienen forma ni sentido, irreales… El comienzo “de esa falta de”

- Como para verse madurar y salir corriendo. Viviendo con suerte entre la luz de los tambores

Se forma el rio irreal de concreto, en ellos las nubes se reflejan delirantes de alegría y paciencia. Se crearon tambien millones de millas de carreteras verdes y cantinas sin licor. La vida empieza desde adentro, responsable de el crecimiento del amanecer que se ve errar al no brillar a lo lejos.
- La lluvia cae en mis sueños, viviendo clandestino e indiferente, igual que siempre…
Anoche se podia escuchar las voces que rozaban las tinieblas y las falsas cabezas de inventados dragones, que retumban en los corazones irreales de los hombres sin forma ni sentido, donde es eco el día que comunica el mal sin ocultar lo real.

- Sabes, lo que creo poco importa si es que no me escuchas.
- Yo creo en dios, y no creo que haga falta que diga algo para sustentar mi creencia/carencia. Me acerco sólo porque te deseo. No me importa si hay alguien que te abraza o te besa, o reza por ti…

Me muero por ti.

- Yo no.

Es irresponsable el destino al crear una luna desterrada de luz y abrigo sin caminos, sin averturas y sin categorías, sin cambio y sin…

- Tantos caminos me quedaban, ahora sólo estás vos…
- Que triste.

Una palabra, dos paredes, cuatro orejas y dos lenguas que se cruzan una vez más.





Temblando

viernes, julio 31, 2009

De Spiritu Sancto

- Es muy normal que las flores se marchiten.
Eso suele decirme mi madre cada mañana al ver las flores muertas en la basura. Nunca pensó que para mí, rara vez las flores se vuelven cordones de zapatos, pajaritos de papel o en nubes o razones. A veces, cuando tienen miedo, se colocan los petalitos sobre la cara y esperan a que se caigan los sollozos que terminan cegando a las pobres hormigas. Estas terminan viviendo en hoteles llenos de trenes y en zaguanes vacios. Casi nunca preguntan la hora - y si lo hacen temen no ser escuchados- lo más común es que vivan sus vidas como un ocaso o que se llenen las bocas de arcilla para jugar a las margaritas silvestres.

En veinticinco años sin Julio, junio siempre ha llevado sabor a sueño,. Acá es siempre invierno y ni los hoteles ni los zaguanes aguantan a tanta gente en un año más sin julio; y sin él ya ni pensamos en la primavera que siempre hantes de llegar se duerme sobre la hacera un enorme sueño, esperando siempre que algún peatón nos devuelva los 25 julios pasados.







A un cronopio perdido en el tiempo y en las carreteras; perdido en los bolsillos grandes y pequeños y en la tierra; en los libros de algunos y en los corazones de aquellos.




miércoles, julio 22, 2009

Y la estrella se llamaba ajenjo


Una noche que no tenía causa ni estrellas
Desfigurado y olvidado
Sosegado en mis pasos,
Vigilado por sus voces

Siglos en calma
Soy un hijo que nació sin manos
Entre las hojas viento que llevan las hojas
En un imposible silencio

Soy el hijo que dejó de mirar
Quiero desterrar toda la miseria
O vivir los siglos
Que nacen de tu mano

Imposible de secretos
Custodiado por sus pasos
Quiero esperar a la estrella que se llamaba ajenjo
Imposible de deseos
En siglos desvastados
Imposibles de mirar

quiero explotar

inconfundible

en la cabeza de los que no tienen significado

viernes, julio 10, 2009

No podía creer, que era el eco de tu voz el que se rompía en mis pasos.



No puedo reparar las manchas...esas que dejan los sentimientos que desaparecen...

Y las hojas se desvanecen en el aire y como eres distinta, sigo esperando al pasado.


No tienes nada que ver conmigo.


Poco a poco fui obviando el color de tus labios

Olvidando las formas


No dejes que me de cuenta cuando abras la puerta

Para salir volando en respiros

No podía crecer que era el eco de sus pasos los que se rompían en mis pasos...





Ángel, puedo ver la sutileza de la tormenta en tus ojos

No sé si naciste o repentinamente apareciste aquí.

¿Cómo te llamas?

Hay cosas que puedo hacer, cada vez

Pero sólo cuando no estás

Y cuando no estoy

Lejos del cielo

Porque ¿qué significa la distancia si no te extraño?

Todas las voces y los tiempos

Forman los ecos de tus palabras

Sólo cerca de vos. / Cerca de tu voz

Me llené de mentiras

Relojes de un solo paso

Oliendo el amor de la forma más sutil hasta desaparecer

No tiene nada que ver conmigo