Hay un lugar que yo me sé en este mundo, nada menos, adonde nunca llegaremos.
Donde, aun si nuestro pie llegase a dar por un instante será, en verdad, como no estarse.
Es ese sitio que se ve a cada rato en esta vida, andando, andando de uno en fila.
Más acá de mí mismo y de mi par de yemas, lo he entrevisto siempre lejos de los destinos.
Ya podéis iros a pie o a puro sentimiento en pelo, que a él no arriban ni los sellos.
El horizonte color té se muere por colonizarle para su gran Cualquiera parte.
Mas el lugar que yo me sé, en este mundo, nada menos, hombreado va con los reversos.
—Cerrad aquella puerta que está entreabierta en las entrañas de ese espejo. —¿Está?— No; su hermana.
—No se puede cerrar. No se puede llegar nunca a aquel sitio do van en rama los pestillos.
Tal es el lugar que yo me sé.
César Vallejo
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Gracias
Me siento bien, me siento muy bien ahora. Como si las luces de la ciudad me dieran su calor y brillo Como si todo lo bueno sería irremediablemente malo No, está mal.
Como si todo lo malo fuese irremediablemente bueno.
No podía creer que era el eco de su voz el que se rompía en sus pasos. Lotario llevaba la cabeza baja y pensaba -como siempre- en esas cosas que a Pallas muchas veces creía aburridas y otras tantas estúpidas.
- ¡Lotario, Lotario! -rompían las olas de sus labios- ¡¡¡oye!!! -Terminaron de romperse-¡Ya va media cuadra que te voy llamando!- con un pie detrás del otro y una distancia calculable a simple vista de dos metros y medio, un encaje de rostro que podía describirse con unos pocos armónicos trazos precisos: para los ojos, para la nariz y para la boca, y el canto lejano de una avecilla del parque -quizás un tordo- que se fundía en esa distancia de dos metros y medio que los unía y a la vez los separaba. Lotario se quitó los audífonos, giró y sonrió al ver los pasos alargados que corrían en esas piernas delgadas y forradas de cuero. Pallas no era una mujer que sería fácilmente considerada bella, era de gracia simple pero tenía un corazón esplendoroso de calidos pensamientos y sentimientos.
- Media hora tarde -Dijo Lotario, mientras llevaba las manos a los bolsillos del pantalón- como dijiste, me alegra que cumplas lo que dices, mujer. El rostro de Pallas poco a poco iba tomando el color dorado del atardecer; ella se llevó la mano al pelo, donde los cabellos se enredaron curiosos al sentir sus dedos. Despeinada, agitada y quizás algo sedienta, se detuvo jadeante frente a Lotario. Él, por otra parte, había sacado dos cigarrillos y un encendedor, encendió ambos en sus labios y tomando delicadamente la mano derecha de Pallas, dejó uno entre sus dedos - Cuando uno está enamorado no piensa mucho, ¿no? - le dijo mientras sentía el tibio calor que desprendían sus manos, esas manos suaves, esas manos suyas que aplacaban en Lotario, el frío del viento que ahora jugaba a confundirse con los cabellos de Pallas.
Y la besó.
– ¿Nos vamos? - Dijo Pallas - y Lotario no dijo nada, solamente caminó hacia donde creía que el sol se ocultaba. No con mucha confianza todavía, Pallas se aferró al brazo izquierdo de Lotario; ella parecía una niñita que estira los bracitos para lograr el favor de la madre, y el sentía el clima cambiar sobre su cabeza, imaginaba las nubes e imaginaba el sol…mientras tanto, ambos cogían lo mejor de ese sublime silencio que poco a poco se iba formando entre ellos.
Caminaron muchas calles hasta que notaron que jamás alcanzarían el ocaso. Una banca, cigarrillos y un atardecer memorable. - Falta un vino- dijo Lotario y se acomodó en la banca junto a Pallas. Ella se apoyó sobre el hombro de Lotario con gracia felina; y mientras fumaban Pallas levantó las manos se puso a apuntar hacia una nube que todavía flotaba en el cielo y siguiéndola con la vista y la punta de los dedos, preguntó despreocupada, pero curiosa:- Oye, ¿En verdad no me escuchaste cuando te llamé la primera vez hoy en la tarde? Llamé lo suficientemente fuerte como para que olvides que llevabas audífonos. - ¿La verdad? -Dijo Lotario y doblando la cabeza para mirarla, sonrío. - La verdad. -Dijo severa Pallas, pero ella aguardaba con más curiosidad que severidad, sin embargo no era una curiosidad morbosa, no, era más bien la misma curiosidad de mujer que llevan todas, esa que hace que los hombres repitamos una y otra vez las cosas que sentimos o que pensamos, la misma que lleva una mirada fugaz de viento y con un rosado sediento en los labios de la espera. Lotario miró hacia el frente, hacia la calle húmeda y observando cómo una paloma cruzaba el camino mientras otras veinte volaban sobre ella, observó los dedos de pallas trepando las nubes y la luz de un último rayo de sol cuando se volcaba sobre sus labios. Fue entonces cuando notó que los ojos de Pallas brillaban tanto como ese recuerdo dorado con el que soñamos todos: ese segundo que se vive toda la vida, ese recuerdo que supera todo y se torna inmortal en la mente de un solo hombre y una sola mujer; él la miró y dijo sin dudar: - Es por la ternura que depositas en mi nombre cuando me llamas.
De pronto mucha gente comenzó a llenar las calles de la ciudad, numerosas personas caminaban por la calle que les veía, unos tristes, unos pobres, otros felices y varios amantes, y mientras Pallas le miraba con ternura, habían hojas que caían sobre el pavimento, luces de la ciudad que comenzaban a encenderse, el humo del cigarrillo de Lotario formaba unas curvas imposibles y etéreas desde sus dedos, el mundo se poblaba nuevamente de vida, de rostros y enigmas. Lotario sintió por un segundo, que esa masa de carne sangrante, latente e incontenible de dudas paraba de hacer tanto bullicio al encontrarse con esa cosa que algunos llaman quimeras, brujerías, temores y que algunos simplemente llaman L’amour.
- Vive mi boca dentro de la tuya. Dijo Lotario después de un par de minutos, quizás dos; y Pallas, complacida e irreal; fingida sobre ese holograma que juntos había inventado, tan irreal como increíblemente feliz dijo: - ¿Qué? - Consumo, por lo menos, tres segundos en decirlo… vive mi boca dentro de la tuya y son las mismas palabras que desconcuerdan y desafinan la melodía del significado latente en su vida, mi boca vive dentro de la tuya. Y son cortadas de raíz las formas simétricas/deformes de sentido al verse amarillas en tu significado: vive tu boca tuya dentro de la mía y la mía va calmando la sed del llanto a la que algo le susurras al pasar, a la que atraviesas con la mirada salvaje y el recuerdo confundido en venganza y cordura: de mi la boca, tu boca vive tuya… dentro o fuera de dos medios vasos y dos cometas alados de tiempo y bruma, de tiempo y espuma… mi boca burbuja, tu boca espuma, dentro de la bruma, la tuya o quizá, más frecuentemente, la mía.
Pasa que hace como 7 años mis cumpleaños siempre, a pesar del optimismo, han sido los más mierdas de toda mi vida. Creo que tomar el té con mis hermanos y mis padres, es el recuerdo más placentero de todos esos días cincos de septiembre.
Bueno… este año fue la misma mierda, pero no como años anteriores-por suerte.
Todo comenzó ese año de mierda el 2002, cuando ya quería hacer estupideces… carajo… ese maldito censo que no nos dejó salir de nuestras casas… y al año siguiente… no recuerdo, pero seguro me quedé en casa con mis hermanos. Pero el 2004… mierda Llawar en concierto… FUCK una cagada… otra vez… los hijos de puta del festival de la cultura y su mierda de meter a una banda de metal andino a una puta peña folclórica. Mierda… bueno el año que siguió fue otra mierda, conflictos existenciales de mierda… bueno… 2006 todo el mundo de mierda se olvidó de mis cumpleaños.
El año que se lleva la flor es el 2007: infección estomacal y para terminar peor la noche me gasificaron mientras planeaba hacer algo con mis amigos en un maldito café Internet de mierda… carajo, esos movimientos de la capitalía si me molestaron mucho. El año pasado, otro concierto: Oil… y no… ni con todas las ganas del mundo… esa maldita gastritis que me aqueja… dulce de leche + comida frita + ají + licor= adiós concierto… todavía recuerdo a mi amigo que me decía: ¿¡Cómo es!? ¿¿Vamos?? -Y yo… con la cabeza entre mis manos: “espera… vomito y vamos”.
Mierda… parecía un maldito muerto de mierda, ni siquiera podía moverme de mi asiento… desgracia, desgracia… y este pobre abatido tuvo que quedarse vomitando toda su amargura…
Y bueno este año… eran los festejos de mi carrera y la semana era prometedora después de dos fiestas (una de la que no recuerdo nada y otra en la que estaba ebrio pero feliz), solamente faltaba la una fiesta más… y no… a un huevón se le ocurre morirse ese día… carajo… bueno, a falta de fiesta buenos son los bares: ¿Y mis amigos? ¿Dónde mierda se metieron mis amigos?... pues nada… a casa a ver series viejas… carajo… todo iba mal hasta el sábado, cuando unos amigos me llamaron para ir a comer algo –bueno, no era licor pero peor es nada- y ese maldito convite de mierda… boludos y boludas con sombrero dando vueltas como putos por la ciudad… que de la mierda… y de pronto aparecen unas amigas y dicen: ¡vamos al florín! – y en mi sano juicio pensé que estaría bien, pero nada…- después de un par de cervezas y un licor raro, casi muero. Esa situación se tornó insostenible: a vomitar a mi casa… carajo, ¡¡¡parecía una nena bulímica!!! Por suerte no me robaron camino a casa, pero después de botar todo lo que anidaba en mi interior decidí, por primera vez, beber solo. Bueno… tenía una botella de whisky así que no me interesó mi enfermedad y me puse a beber hasta quedar medio ciego. No quería saber más de licor, hasta anoche: amigos y Cuba libre. Bueno… pudo ponerse peor.
Me fui temprano el domingo en la noche… no tenía paz ni nada dentro de mí… no podía imaginar todo lo que había pasado en todos estos años, y los detalles que perdí tanto querer olvidar, y no es el karma, aura oscura, mala onda o como quieran decirle, pura mierda… es que en verdad, estoy hecho de mala suerte.
Y bueno... para terminar con algo de estilo:
...Und der Wille liegt darin, der nicht stirbt. Wer kennt die Geheimnisse des Willens und seine Macht? Denn Gott ist nur ein großer Wille, der alle Dinge mit der ihm eigenen Kraft durchdringt. Lediglich aus Willensschwäche überliefert sich der Mensch dem Tode. (Joseph Glanvill)
El corazón de los hombres , frutas que no tienen forma ni sentido, irreales… El comienzo “de esa falta de”
- Como para verse madurar y salir corriendo. Viviendo con suerte entre la luz de los tambores
Se forma el rio irreal de concreto, en ellos las nubes se reflejan delirantes de alegría y paciencia. Se crearon tambien millones de millas de carreteras verdes y cantinas sin licor. La vida empieza desde adentro, responsable de el crecimiento del amanecer que se ve errar al no brillar a lo lejos. - La lluvia cae en mis sueños, viviendo clandestino e indiferente, igual que siempre… Anoche se podia escuchar las voces que rozaban las tinieblas y las falsas cabezas de inventados dragones, que retumban en los corazones irreales de los hombres sin forma ni sentido, donde es eco el día que comunica el mal sin ocultar lo real.
- Sabes, lo que creo poco importa si es que no me escuchas. - Yo creo en dios, y no creo que haga falta que diga algo para sustentar mi creencia/carencia. Me acerco sólo porque te deseo. No me importa si hay alguien que te abraza o te besa, o reza por ti…
Me muero por ti.
- Yo no.
Es irresponsable el destino al crear una luna desterrada de luz y abrigo sin caminos, sin averturas y sin categorías, sin cambio y sin…
- Tantos caminos me quedaban, ahora sólo estás vos… - Que triste.
Una palabra, dos paredes, cuatro orejas y dos lenguas que se cruzan una vez más.
- Es muy normal que las flores se marchiten. Eso suele decirme mi madre cada mañana al ver las flores muertas en la basura. Nunca pensó que para mí, rara vez las flores se vuelven cordones de zapatos, pajaritos de papel o en nubes o razones. A veces, cuando tienen miedo, se colocan los petalitos sobre la cara y esperan a que se caigan los sollozos que terminan cegando a las pobres hormigas. Estas terminan viviendo en hoteles llenos de trenes y en zaguanes vacios. Casi nunca preguntan la hora - y si lo hacen temen no ser escuchados- lo más común es que vivan sus vidas como un ocaso o que se llenen las bocas de arcilla para jugar a las margaritas silvestres.
En veinticinco años sin Julio, junio siempre ha llevado sabor a sueño,. Acá es siempre invierno y ni los hoteles ni los zaguanes aguantan a tanta gente en un año más sin julio; y sin él ya ni pensamos en la primavera que siempre hantes de llegar se duerme sobre la hacera un enorme sueño, esperando siempre que algún peatón nos devuelva los 25 julios pasados.
A un cronopio perdido en el tiempo y en las carreteras; perdido en los bolsillos grandes y pequeños y en la tierra; en los libros de algunos y en los corazones de aquellos.
Una noche que no tenía causa ni estrellas Desfigurado y olvidado Sosegado en mis pasos, Vigilado por sus voces
Siglos en calma Soy un hijo que nació sin manos Entre las hojas viento que llevan las hojas En un imposible silencio
Soy el hijo que dejó de mirar Quiero desterrar toda la miseria O vivir los siglos Que nacen de tu mano
Imposible de secretos Custodiado por sus pasos Quiero esperar a la estrella que se llamaba ajenjo Imposible de deseos En siglos desvastados Imposibles de mirar
La nueva forma de descubrir que el sol camina lejos, otra forma de ver en la lejanía un suspiro hecho de sal y arena, un nuevo circulo, algo que faltaba ver, algo que estaba ahí, pero que sin duda me ha dejado en pleno placer de ver y no ver lo que no es y lo que puede ser.
El halma.
Datos personales
Nombre: Polux
Lugar: Sucre, Bolivia
La tragedia: viendo los peces
,
Cayó
Una vez
Y de la misma forma que las jovencitas se disfrazan de primavera
Los jóvenes elevan
lo infinito hacia sus corazones
Hay cosas que no mueren
Lunas que atrapan ojos
La deformidad de los pasos
Una paloma sobre el cielo
Ys e veia tan bello-…
Eor öguer
y nosotros reímos en sus
una flor
al final sólo nos queda
.